Mi Tesla Model 3 tras 47.000 km

Cómo está de verdad mi Tesla Model 3 tras casi 47.000 km: pintura, interior blanco, neumáticos, frenos, batería, consumo, costes y problemas que he tenido.

No te voy a enseñar un Tesla nuevo, sino cómo está el mío después de casi 47.000 kilómetros y algo más de 15 meses: la carrocería, el interior blanco, los neumáticos, los frenos, la batería, lo que me ha costado y los problemas que he tenido. Es un Tesla Model 3 Highland de 2024 en versión de acceso, con batería LFP, que uso a diario para trabajar, viajar y llevar a los niños. Aquí tienes lo bueno, lo malo y lo que nadie te cuenta.

Tesla Model 3 Highland blanco con casi 47.000 km aparcado al aire libre
Mi Tesla Model 3 con casi 47.000 km. Foto: UsuarioGeek.

Me lo entregaron en diciembre de 2024, y en este tiempo le he hecho unos 46.700 km, la mayoría por autopista y autovía. Lo cuido y lo lavo todas las semanas, a veces dos, así que lo que vas a ver es el estado de un coche bien tratado, pero con un uso intenso.

Y como no todo es oro lo que reluce, también te cuento lo que menos me ha gustado, incluida mi experiencia con el servicio técnico.

El resumen, de un vistazo

  • Kilómetros: unos 46.700 en algo más de 15 meses.
  • Consumo medio: 14,46 kWh/100 km (6.756 kWh en 46.722 km), con un 80 % de autopista y autovía.
  • Batería: sigue marcando 438 km al 100 %, como el primer día. Tessie calcula un 0,12 % de degradación.
  • Ahorro en energía: unos 3.300 o 3.400 euros frente a lo que gastaba en gasóleo, según la aplicación de Tesla.
  • Mantenimiento: solo he cambiado los filtros del habitáculo y las escobillas.
  • Frenos: desgaste prácticamente nulo.
  • Lo peor: una pintura muy delicada, un problema en el cuero del asiento y un servicio técnico irregular.
Alfredo sentado en la puerta abierta de su Tesla Model 3 blanco
Un coche de uso diario: trabajo, viajes y familia. Foto: UsuarioGeek.

El exterior: la pintura es su punto débil

Por fuera el coche se mantiene muy bien, pero tiene un punto débil: la pintura es muy delicada. En el capó hay bastantes picaduras pequeñas de piedras, y también alguna en el parabrisas. El techo, en cambio, está perfecto.

El paragolpes que me pintaron

Curiosamente, el paragolpes delantero tiene menos marcas que el capó, y la razón no es buena. Cuando me entregaron el coche tenía un pequeño raspón en el paragolpes. Pedí que me dijeran cómo lo iban a arreglar antes de hacerlo, porque prefería pulirlo y conservar la pintura original, pero acabaron pintándolo.

Faro delantero del Tesla Model 3 con restos de pintura junto al paragolpes repintado

El resultado no me convenció. No desmontaron el paragolpes, y se ve una especie de velo blanco junto a los faros donde entró pintura. Algo parecido pasó con una pequeña mota en la parte trasera: la pintaron y se nota dónde no pusieron bien la cinta.

Desde que lo pintaron, eso sí, el paragolpes coge menos marcas que el capó. Los faros delanteros los tengo protegidos con una lámina de PPF desde el principio y no tienen ninguna picadura.

Restos de pintura junto al faro tras repintar el paragolpes. Foto: UsuarioGeek.

Golpes, llantas y faros traseros

Además de las picaduras, tiene algún toque de puerta de cuando no tenía el modo Centinela activado y dos golpes en las esquinas del paragolpes trasero, en el vecindario. Las llantas, gracias a los tapacubos, están impecables: solo una tenía un roce, y alguien la ha vuelto a rozar aparcando.

Los faros traseros no se han empañado nunca, ni al lavar el coche ni en invierno, algo de lo que se quejan bastantes propietarios. Y los ajustes de las puertas y los paneles siguen como el primer día.

Volvería a elegir el blanco

He tenido coches blancos, grises, negros y azules, y el blanco perlado es el más agradecido: no parece sucio enseguida y, recién lavado, luce muchísimo. Lo volvería a elegir.

Neumáticos y frenos

A los 46.700 km todavía llevo los neumáticos de serie, y no los he rotado nunca. Medí la profundidad del dibujo y queda entre unos 2,9 y 4,6 mm según la rueda y la zona. Las delanteras tienen más desgaste en el flanco exterior, por las curvas y las rotondas.

Si los hubiera rotado, ahora estarían más igualados y durarían más. Pensaba que tendría que cambiarlos hacia los 40.000 o 45.000 km, y calculo que llegaré a unos 52.000 o 53.000, salvo que el invierno me obligue a cambiarlos antes. Si te interesa el tema, en el artículo sobre neumáticos para Tesla te cuento mi experiencia al cambiarlos.

Los frenos son otra historia: el desgaste de discos y pastillas es prácticamente nulo. Al pasar la mano por el disco no se nota escalón, ni delante ni detrás. La frenada regenerativa hace casi todo el trabajo, y los frenos apenas se usan.

Es una de las grandes ventajas de un eléctrico en mantenimiento: unas pastillas que en un coche de combustión habría cambiado ya, aquí están como nuevas.

Los discos, casi sin desgaste tras 47.000 km. Foto: UsuarioGeek.

Disco de freno del Tesla Model 3 sin apenas desgaste tras 47.000 km

Para ponerlo en contexto, así queda el dibujo que les queda frente al mínimo legal en España, que es de 1,6 mm:

Todavía tienen margen, pero la diferencia entre unas zonas y otras muestra lo que te contaba: sin rotarlos, el desgaste no es uniforme. Con frío y lluvia, además, conviene no apurar hasta el mínimo, porque el agarre baja bastante antes de llegar a él.

El interior blanco: impecable, con un pero

Elegí el interior blanco premium y, después de casi 47.000 km y con dos niños detrás, está perfecto: sin marcas de vaqueros, sin manchas y sin desgaste en el volante. Lo único que se nota, y hay que fijarse mucho, es algo de brillo en el botón del intermitente derecho, el que más se usa al salir de las rotondas.

Detrás llevo una silla Isofix y un alzador, y protejo el asiento con una manta y unas fundas cuando van los niños. Cuando van adultos, lo quito todo. Volvería a elegir el interior blanco sin dudarlo: varias personas que se han montado me han dicho que se arrepienten de no haberlo pedido así.

El asiento del conductor y el servicio técnico

Aquí viene la parte menos bonita. El asiento del conductor hacía un «clac, clac» cada vez que frenaba en un cruce o un semáforo. Tuve que ir cuatro o cinco veces al centro de servicio hasta que me lo cambiaron. Desde entonces, la diferencia es enorme.

Pero después de esa reparación aparecieron dos cosas que yo no tenía: una pequeña marca en el volante y unas microperforaciones en el cuero de la base del asiento, que se ven al estirarlo. Tesla dice que es desgaste por uso. Un profesional del cuero al que se lo enseñé opina que es un problema del material, porque no hay ninguna señal de roce. He presentado una hoja de reclamaciones y lo llevaré a consumo.

Sin ruidos

Una de las críticas más habituales a Tesla son los crujidos. Soy muy detallista, y en mi coche no oigo nada: en una carretera lisa no hay grillos ni clics. Si pillas un bache muy fuerte, quizá algo, pero nada más. El resto del interior, la consola, la guantera, los botones del asiento y el volante, funciona como el primer día. En el maletero, eso sí, el plástico duro se raya con facilidad si metes cosas metálicas.

La batería: 438 km, como el primer día

La degradación de la batería es lo que más preocupa a quien va a comprar un eléctrico. Estas son las cifras de mi coche:

  • Al 100 %: el coche sigue marcando 438 km, los mismos que cuando me lo entregaron. Lo comprobé hace unas semanas antes de un viaje.
  • Tessie: un 0,12 % de degradación y un 99,88 % de salud, con una capacidad de 59,98 kWh frente a 60,05.
  • La aplicación del Commander: un 1,85 % de degradación.
Alfredo delante de su Tesla Model 3 blanco con la puerta abierta

¿Por qué tanta diferencia entre aplicaciones? Leen los mismos datos, pero cada una los interpreta a su manera. Lo importante es que en el uso real no he notado ninguna diferencia: en primavera o verano llego a los sitios con el mismo porcentaje que antes, y en invierno, como siempre, con menos.

Mi batería es una LFP de unos 60 kWh brutos y unos 58,5 útiles. Si quieres saber cómo la cargo para cuidarla, lo tienes en el artículo sobre cómo cuidar la batería LFP de tu Tesla.

Tras casi 47.000 km, la batería marca lo mismo que el primer día. Foto: UsuarioGeek.

El consumo medio de todo este tiempo es de 14,46 kWh/100 km, con un 80 % de autopista y autovía, y sin conducir precisamente despacio. Curiosamente, cuando voy solo gasta más que cuando voy con la familia.

Puesto en barras, las diferencias entre las mediciones se ven muy pequeñas:

Aunque tomemos la cifra más pesimista, menos de un 2 % en casi 47.000 km es una degradación muy pequeña. A este ritmo, la batería seguiría muy por encima del 70 % que garantiza Tesla al final de la garantía.

Lo que me ha costado

Antes gastaba entre 200 y 300 euros al mes en gasóleo, según los viajes. Según la aplicación de Tesla, que compara lo que gasto en electricidad con lo que habría gastado en combustible:

  • Diciembre de 2024 (10 días): 43 euros gastados y 77 ahorrados.
  • 2025: 854 euros gastados y 2.531 euros ahorrados.
  • 2026, hasta ahora: 153 euros gastados y 778 ahorrados.

En total, unos 3.300 o 3.400 euros de ahorro en 15 meses, en parte gracias a cargadores gratuitos y a los kilómetros de Supercarga de regalo. Cargando en casa, cada 100 km me pueden costar alrededor de un euro, según la tarifa. Tienes las cuentas detalladas en cuánto cuesta cargar un Tesla.

En mantenimiento, de mi bolsillo solo he cambiado los filtros del habitáculo, más por probar que por necesidad, y las escobillas, unas Bosch de unos 25 o 35 euros el par. Nada de aceite, filtros de motor ni correa. El seguro me cuesta algo más de 500 euros al año.

Y así se ve en barras lo que he gastado en electricidad frente a lo que he ahorrado, según la aplicación de Tesla:

Por cada euro que he gastado en electricidad, he ahorrado unos tres. Y eso sin contar que el mantenimiento ha sido casi nulo. Tienes todos mis gastos, con el seguro y el impuesto, en cuánto cuesta mantener un Tesla.

Lo que más me gusta

  • El silencio. Quien se monta por primera vez pregunta si el coche ya ha arrancado.
  • La aceleración. Pisas a fondo y la gente se queda pegada al asiento.
  • La aplicación. Climatizar el coche, abrirlo a distancia si alguien lo necesita, pedir cita en el servicio, ver lo que has gastado o mandar una ruta al coche.
  • Los asientos calefactables y ventilados. En viajes largos de verano, la ventilación es un alivio.
  • Los Supercargadores. El coche te dice dónde parar, cuánto tiempo y si hay sitio libre. Nadie más tiene una red propia así en España.
  • Las actualizaciones. El coche que compraste mejora con el tiempo, y Teslas de 2019 o 2020 reciben las mismas novedades que el mío.

Si quieres la versión completa, en los 7 motivos para comprar un Tesla Model 3 los desarrollo uno a uno.

Lo que menos me gusta

  • La pintura. Es muy delicada. Si lo comprara hoy, le pondría PPF en el capó, las aletas, el paragolpes y parte del pilar delantero.
  • El cuero del asiento, por el problema que te he contado.
  • La esquina del portón del maletero, justo encima de la toma de carga: es muy afilada y ya me he dado un par de golpes en la cabeza al conectar o desconectar el cargador.
  • El servicio técnico. Ni muy malo ni bueno: a veces te dicen que algo está arreglado y no lo está, y dos personas distintas reciben respuestas distintas para el mismo problema.

Lo de manejarlo todo desde la pantalla, que a mucha gente le echa para atrás, a mí no me supone ningún problema.

Lo que haría distinto

Con lo que sé ahora, si volviera a estrenar el coche cambiaría algunas cosas:

  • Rotaría los neumáticos cada 10.000 km aproximadamente, como recomienda Tesla. Habrían durado más y se habrían gastado de forma más pareja.
  • Pondría una lámina de protección en la parte delantera desde el primer día. La pintura es lo que peor ha aguantado, y te lo cuento en 5 cosas que no me gustan de mi Tesla.
  • Revisaría los niveles de vez en cuando, como el del líquido refrigerante, que en mi coche apareció por debajo del mínimo. Te lo explico en el artículo sobre el servicio técnico de Tesla.
  • Usaría los frenos a propósito cada pocas semanas, para que discos y pinzas no se queden parados por la frenada regenerativa.

Nada de esto es caro ni complicado, y todo ayuda a que el coche llegue a los 100.000 km tan bien como ha llegado a los 47.000. Y si compras uno de segunda mano, estos mismos puntos son los que conviene revisar antes de cerrar la compra.

Conclusión

Después de casi 47.000 kilómetros, mi Tesla Model 3 está prácticamente como el primer día: la batería no ha perdido autonomía, los frenos no tienen desgaste, el interior blanco está impecable y no tiene ruidos. Me ha ahorrado más de 3.000 euros en energía y casi nada en mantenimiento.

Sus puntos débiles son una pintura muy delicada, algunos acabados mejorables y un servicio técnico que no siempre está a la altura. Aun así, lo volvería a comprar, y en el mismo color por dentro y por fuera. Si estás pensando en uno, tienes todas las versiones en la ficha técnica del Tesla Model 3.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se degrada la batería de un Tesla Model 3 en 47.000 km?

En mi caso, casi nada: sigue marcando 438 km al 100 %, como cuando era nuevo. Tessie calcula un 0,12 % de degradación, aunque otras aplicaciones dan cifras algo mayores.

¿Cuánto consume un Tesla Model 3 de media?

En mi Model 3 de acceso, la media de 46.722 km es de 14,46 kWh/100 km, con un 80 % de autopista y autovía.

¿Qué mantenimiento ha necesitado en 47.000 km?

Solo he cambiado los filtros del habitáculo y las escobillas. No lleva aceite ni correa, y los frenos apenas se han gastado.

¿Aguanta bien el interior blanco del Tesla?

Sí. Con casi 47.000 km y dos niños, está impecable si lo limpias y lo proteges un poco. Lo único que he tenido es un problema en el cuero del asiento, que no es de uso.

¿Cuánto dura la pintura de un Tesla?

Es su punto débil: coge picaduras con facilidad, sobre todo en el capó. Si compras uno, merece la pena protegerlo con PPF en las zonas delanteras.

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