¿Merecen la pena las placas solares? Es una pregunta que me hacen a menudo, y yo, con un pequeño kit de balcón, no soy la persona más indicada para responderla. Por eso me senté con Gustavo y Santiago, dos compañeros del grupo de vehículo eléctrico de Cantabria que llevan años con su instalación en el tejado, para que nos contaran lo que cuestan, lo que producen y lo que ahorran de verdad.

La charla fue en la Sidrería Oruña, en Cantabria, y se nos fue de las manos: casi dos horas hablando de inversores, sombras, baterías y tarifas. En el vídeo tienes la media hora con lo más interesante, y en este artículo te lo resumo ordenado, con las cifras que dan ellos de sus propias casas.
Ten en cuenta que son dos experiencias reales en el norte de España, con su orientación, sus consumos y sus tarifas. No son una regla general, pero sí una muy buena referencia para saber qué esperar si te lo estás pensando.
Las tres instalaciones, de un vistazo
- Alfredo (yo): kit solar de balcón de unos 900 W, orientado al sureste y con sombra de un edificio hasta la una del mediodía, y una batería pequeña de 1 kWh. Lo uso para trastear.
- Santiago: tejado orientado al sur, 11 paneles y 4,1 kW pico, con un microinversor en cada panel. Seis paneles en 2021 y cinco más en 2022. Sin batería física.
- Gustavo: cubierta plana orientada al sur, 15 paneles de 400 W (6 kW), inversor Huawei y batería Huawei de 5 kWh. Instalada en 2021.
- Producción en el norte: unos 300 kWh en los meses malos y algo más de 600 en los buenos; el doble en verano que en invierno.
- Amortización: Santiago la tuvo amortizada en unos dos años y medio con subvención y deducción fiscal; Gustavo calcula unos 7 años sin ayudas.

Inversor o microinversores: cuál elegir
Es una de las primeras decisiones al montar placas, y depende sobre todo de las sombras que tengas.

Con un inversor tradicional, los paneles se conectan en una o dos líneas (los llamados strings). El problema es que si un panel recibe sombra o se estropea, condiciona a todos los de su línea y baja la producción del conjunto.
Con microinversores, cada panel lleva su propio aparato y trabaja de forma independiente. Santiago los eligió porque tenía la sombra de una chimenea: así, la sombra solo afecta al panel que la recibe. La instalación es algo más cara, pero rinde mejor cuando hay sombras.
Un microinversor Enphase, uno por cada panel. Foto: Maury Markowitz, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).
Hay una tercera opción para instalaciones con inversor: los optimizadores, unos aparatos que se colocan en cada panel y lo separan del resto de la línea, con un efecto parecido al de los microinversores.
El límite de los microinversores
Santiago explica un detalle que no se suele contar: sus microinversores tienen una potencia de salida limitada a 360 W. Por eso puso paneles algo más potentes de lo necesario. En verano, el microinversor llega a su límite y se desaprovecha algo de producción, pero en los meses con menos sol el panel rinde más. Y en Cantabria, dice, hay más días nublados que días de mucho sol, así que le compensa.
Lo que más cuesta no son los paneles
Los dos coinciden en algo que sorprende: lo caro es la instalación, no los materiales. Un panel solar puede costar hoy entre 60 y 90 euros, cuando en 2021 rondaba los 200 o 300 y verlos a 140 ya parecía una ganga. Lo que más pesa en el presupuesto es el inversor y la mano de obra.
Por eso a Santiago ampliar su instalación de 6 a 11 paneles le costó muy poco: el inversor y la parte gorda de la instalación ya estaban hechos. Y según calculan, una instalación que en 2021 costaba 10.000 euros hoy podría salir por la mitad.
También hablamos de algo que yo he visto con los cargadores de coche eléctrico: en cuanto aparecen las palabras «placas solares» o «coche eléctrico», hay instaladores que multiplican el precio de la misma línea eléctrica por dos o por tres. Ellos matizan que también hay muy buenos profesionales que cobran lo justo, y que lo mejor es preguntar a alguien que ya tenga instalación y te pueda recomendar a quién llamar.
Las subvenciones y el boom de 2021
Gustavo montó su instalación en 2021, en pleno boom: la luz se había disparado y los paneles bajaron mucho de precio. Pero se quedó sin la subvención por un detalle: la primera convocatoria exigía la factura antes del 30 de junio, y la empresa instaladora se la hizo con fecha de mediados de julio sin avisarle. Un ejemplo de por qué conviene controlar las fechas y los papeles si piensas pedir ayudas.
Cuánto producen: del balcón al tejado
Mi kit de balcón tiene unos 900 W de paneles, orientados al sureste, y un edificio enfrente que me quita el sol hasta la una del mediodía. Con eso calculo que este año captaré unos 300 kWh en total. Para mí es una forma de aprender y de ahorrar algo, no una instalación para cubrir el consumo de casa.
Las instalaciones de Gustavo y Santiago juegan en otra liga: captan en un mes lo que yo en un año. En los meses malos, de diciembre a febrero, rondan los 300 kWh al mes, y en los buenos superan los 600. Al cabo del año, uno de ellos calcula entre 3.500 y 4.000 kWh.
Un kit solar de balcón en un bloque de pisos. Foto: Rudy23, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Puesto en barras, la diferencia entre un kit de balcón y una instalación en el tejado es enorme:
Producción al año (kWh)
Fuente: estimaciones de UsuarioGeek (kit de balcón de unos 900 W con sombra) y de uno de los invitados (instalación de 4-6 kW en el tejado, orientada al sur, en Cantabria).
Verano e invierno: el doble
La diferencia entre los meses buenos y los malos es de más o menos el doble. Con una orientación sur pura, como la de los dos, la producción diaria sigue una curva en forma de campana: empieza poco a poco por la mañana, se dispara en las horas centrales y baja por la tarde. Quien tiene paneles con orientaciones este y oeste consigue una curva más plana, que aguanta más horas aunque el pico sea menor.
Para calcular lo que producirá una instalación antes de montarla, recomiendan PVGIS, la herramienta gratuita de la Comisión Europea. A uno de ellos le acertó de lleno.
Por qué el mejor mes no es julio
Esto me sorprendió: para ellos, los mejores meses son abril y mayo, no los de pleno verano. La razón es la temperatura. Cuando un panel se calienta a 50, 60 o 70 grados en un día de julio, pierde rendimiento. En primavera hay mucho sol, pero los paneles trabajan más frescos.
Por lo mismo, los días de invierno en los que se alternan lluvia y sol son muy buenos: el panel está frío y recibe radiación suficiente. Y los días con neblina, aunque parezca que no, la luz se dispersa y los paneles siguen captando.
El consumo de casa cambia con el coche eléctrico
Para saber si te compensan las placas, primero tienes que conocer tu consumo, y eso cambia mucho cuando entra en casa un coche eléctrico o una aerotermia. Uno de ellos pasó de consumir unos 3.000 kWh al año a cerca de 5.000 por el coche eléctrico. Yo he pasado de unos 200 kWh al mes a entre 500 y 800, según el mes.
Otro tiene suelo radiante con aerotermia, y de noviembre a febrero su consumo sube a 800 o 900 kWh al mes. Por eso insisten en algo: antes de lanzarte, ten claras las ideas y piensa a largo plazo. Santiago lo hizo por fases: primero las placas, luego el coche eléctrico, después la batería y, más adelante, probablemente la aerotermia.
Si estás pensando en cargar el coche con el sol, te interesará saber cuánto cuesta cargar un Tesla en casa y qué cargador comprar, porque algunos aprovechan los excedentes solares.
Las sombras: cuánto afectan y cómo se solucionan
Las sombras son el gran enemigo de una instalación. Por muy fina que sea, una sombra que tape una fila de celdas puede bajar mucho la producción de ese panel, y con un inversor tradicional, la de toda la línea. En las casas unifamiliares, los problemas más habituales son las chimeneas, las antenas y los árboles.
Lo más importante es que las horas centrales del día, más o menos de las 12 a las 16, estén libres de sombras, porque es cuando más se produce. A primera y última hora el sol llega de lado y los paneles captan bastante menos, así que una sombra a esas horas importa menos.
Si los árboles son tuyos, tiene solución. Si son del vecino, es más complicado, aunque cuando pierden las hojas en invierno dejan pasar algo de luz. Y si no puedes evitar las sombras, la solución son los microinversores o los optimizadores.
Autoconsumo, baterías y batería virtual

Sin batería, Santiago aprovecha directamente entre el 40 y el 50 % de lo que produce; el resto lo vierte a la red. Gustavo tiene una batería Huawei de 5 kWh que cubre el consumo de casa en las horas caras.
Con un coche eléctrico, el autoconsumo es relativo: si cargas 20 kWh cada noche, necesitarías una batería enorme para guardar el sol del día. Por eso muchos optan por otras fórmulas, como la batería virtual o tarifas con un valle muy barato.
Un inversor fotovoltaico Huawei. Foto: Asurnipal, Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
La batería virtual
Santiago ha usado durante años una tarifa con batería virtual: lo que producía y no consumía se acumulaba como saldo en euros para descontarlo de las facturas siguientes. Las comercializadoras crearon estas tarifas con el boom de las instalaciones, porque mucha gente producía mucho más de lo que gastaba. Eso sí, la compañía te paga la energía a un precio y la vende a otro bastante más alto.
Lo que pagan por los excedentes
La compensación de excedentes ha bajado: comentan que la mayoría de las comercializadoras pagan ahora unos 4 céntimos por kWh, cuando hace poco se pagaban entre 6 y 8. Por eso creen que las baterías serán cada vez más rentables.
Así ha cambiado lo que pagan por cada kWh que viertes a la red, según lo que contaron en la charla:
Lo que pagan por los excedentes (céntimos por kWh)
Fuente: datos comentados por Gustavo y Santiago en la charla con UsuarioGeek. Cada comercializadora tiene sus condiciones.
Por eso es tan importante comparar tarifas: con la misma instalación, lo que cobras por los excedentes puede variar más del doble de una compañía a otra.
Tarifas: compra a 3 y vende a 10
Aquí está una de las claves del ahorro. Uno de ellos tiene ahora una tarifa en la que paga el periodo valle (la noche y los fines de semana) a 3 céntimos por kWh y le pagan los excedentes a 10 céntimos. Así que lo que más le compensa es consumir todo lo posible por la noche y verter a la red todo lo que produce de día.
Esta tarifa no permite llegar a una factura de cero euros, porque los excedentes no compensan el término de potencia, pero le sale más rentable que otras. Yo hago algo parecido: pongo el lavavajillas, la lavadora y la carga del coche por la noche siempre que puedo.
Gustavo, por su parte, ha ajustado la potencia contratada de cada periodo a su consumo, usa la batería para cubrir las horas punta y llano, y ha pasado a la noche y al fin de semana todo lo que puede. Los dos se han cambiado varias veces de comercializadora para encontrar la mejor tarifa.
Monitorización y Home Assistant
Todas las marcas tienen aplicación para ver lo que producen los paneles y lo que consume la casa. Santiago usa la de su sistema de microinversores y, además, medidores Shelly para controlar la producción y el consumo. Y hay quien tiene los deshumidificadores conectados a enchufes inteligentes que solo se encienden cuando hay excedentes solares.
Con Home Assistant se puede ir más allá: uno de ellos lee la temperatura interna del inversor y, cuando pasa de 36 grados, enciende un pequeño ventilador de ordenador para refrigerarlo. Otros usuarios aprovechan los excedentes para calentar agua. Las posibilidades son enormes, aunque reconocen que Home Assistant tiene una curva de aprendizaje y que, a veces, un simple enchufe inteligente resuelve lo mismo.
Cuánto pagaban de luz y cuánto pagan ahora
Uno de ellos reconoce que, antes de las placas, no sabía ni leer una factura: qué era la potencia, los tres periodos o dónde se podía ahorrar. Al meterse en el tema descubrió cuánto dinero había perdido durante años.
Gustavo paga ahora unos 42 euros al mes, con una potencia contratada que no es barata pero que encaja con su consumo.
Santiago pagó 0 euros durante dos años, hasta que en abril le revisaron la tarifa: subió la potencia y bajó lo que le pagaban por los excedentes. Desde entonces paga en torno a 14 o 15 euros al mes.
Santiago y Gustavo al empezar la charla en la Sidrería Oruña (Cantabria). Foto: UsuarioGeek.

Consejos antes de pedir presupuesto
- Infórmate antes. Santiago pasó muchas horas leyendo antes de pedir presupuestos, y eso le permitió saber qué quería y por qué.
- Pide presupuestos detallados. Con el desglose puedes comparar cuántos metros de cable pone cada uno, qué protecciones incluye y cuánto cobra por cada cosa.
- Decide tú el tipo de inversor. Si tienes sombras, pide microinversores u optimizadores aunque te digan que es más caro.
- Exige las protecciones adecuadas, como la de sobretensiones y el cuadro de protección de continua.
- Piensa en el futuro. Si vas a tener coche eléctrico, batería o aerotermia, dimensiona la instalación y elige un inversor que lo permita.
Qué cambiarían si empezaran hoy
Santiago, si se hiciera una casa nueva, no pondría microinversores: montaría un inversor híbrido preparado para baterías, con dos o tres líneas para aprovechar distintas orientaciones.
Gustavo cambiaría el inversor por uno que admita baterías de otras marcas. Huawei funciona como un ecosistema cerrado, al estilo de Apple: el inversor solo trabaja con sus baterías. Hace unos años, cambiar el inversor costaba 2.000 o 3.000 euros; hoy, dice, se compra uno mucho mejor por unos 1.000.
Añadir batería a una instalación con microinversores
Santiago explica un truco interesante. Con su sistema, una batería de la misma marca de 10 kWh costaba unos 10.000 euros. La alternativa es añadir un inversor híbrido en paralelo: los microinversores sacan la corriente en alterna, el inversor híbrido la convierte en continua para cargar una batería de otra marca y luego otra vez en alterna para la casa. Hay algo más de pérdidas por las conversiones, pero el coste baja a unos 2.000 euros.
En cuántos años se amortizan

Gustavo hace las cuentas así: su instalación de 6 kW le costó unos 7.200 euros, a 1.200 euros por kW. Calcula que ahorra unos 600 euros al año en consumo y gana unos 300 con los excedentes, así que la amortización le sale en unos 7 años, sin contar subvenciones.
Santiago la tuvo amortizada en unos dos años y medio, gracias a la subvención, la deducción fiscal y a que después llegó el coche eléctrico, que hizo que aprovechara mucho más la energía.
Un momento de la charla con Gustavo y Santiago. Foto: UsuarioGeek.
Lo mejor, lo peor y lo que nadie te cuenta
- Lo mejor: el ahorro, y la sensación de recibir una factura a cero y depender menos de la compañía eléctrica.
- Lo peor: el arranque: entender cómo funciona todo, la burocracia, los permisos de obra y los retrasos.
- Lo más útil: la comodidad. Los primeros meses estás muy pendiente, pero luego te olvidas y funciona solo. Uno de ellos apunta cada mes la producción en un Excel para tenerlo todo controlado.
- Lo que nadie te cuenta: curiosamente, ninguno de los dos encontró sorpresas desagradables. A Santiago la instalación le ha ido mejor de lo que había calculado. Si tienen que quejarse de algo, es de Hacienda.
Por comparar con los coches: en el mundo del Tesla sí hay cosas que no te cuentan, como que el modo Centinela encendido todo el día puede gastar bastante batería. En el artículo de los 7 ajustes que conviene cambiar en tu Tesla te explico cómo controlarlo.
Conclusión
Después de años con su instalación, Gustavo y Santiago lo tienen claro: las placas solares merecen la pena si tienes un buen tejado, sin sombras en las horas centrales, y te informas antes de contratar. Los paneles son baratos; lo caro es la instalación, así que conviene pedir varios presupuestos detallados y elegir bien el inversor.
En el norte, una instalación de 4 a 6 kW produce entre 3.500 y 4.000 kWh al año o más, el doble en primavera y verano que en invierno, y se puede amortizar en entre dos y siete años según las ayudas, el consumo y la tarifa. Con un coche eléctrico en casa, el ahorro se multiplica, sobre todo si juegas con las tarifas de valle barato y excedentes bien pagados.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una instalación de placas solares?
En la charla, una instalación de 6 kW costó unos 7.200 euros en 2021, a unos 1.200 euros por kW. Los paneles cuestan hoy entre 60 y 90 euros; lo que más pesa es el inversor y la instalación.
¿En cuántos años se amortizan las placas solares?
Depende de las ayudas, del consumo y de la tarifa. Sin subvenciones, Gustavo calcula unos 7 años; con subvención y deducción fiscal, Santiago la amortizó en unos dos años y medio.
¿Cuánto producen unas placas solares en el norte de España?
En Cantabria, una instalación de 4 a 6 kW orientada al sur produce unos 300 kWh al mes en invierno y más de 600 en los meses buenos.
¿Qué es mejor, inversor o microinversores?
Si tienes sombras, los microinversores u optimizadores, porque cada panel trabaja por separado. Si no tienes sombras y quieres poner baterías, un inversor híbrido suele ser mejor opción.
¿Por qué las placas solares producen más en primavera que en verano?
Porque con el calor del verano los paneles pierden rendimiento. En abril y mayo hay mucho sol y los paneles trabajan más frescos.



